lunes, 29 de septiembre de 2014

Hagamos bulla, riámonos.

El fuego que desprende el cielo en el atardecer anticipa la noche que quiere ya abrirse camino para aparecer y descubrirte. 
Prometí no nombrarte ni verte pero me fallo a mí misma ante semejante promesa y me aparezco por algún rinconcito lejano tan sólo para contemplar tu risa, el brillo de tu voz, dibujar tu silueta en el aire con los ojos cerrados. 
Compré este vestido nuevo con el afán de colmarlo con el aroma de tus caricias y para que despacito te apropies de cada uno de sus botones. Pienso conservar tus silencios y suspiros entre mis cabellos y dejar marcado a fuego tu perfume en mi piel. 
No quiero más miedos ni dudas, pero desde lo más hondo me nace un temor necesario por decirte esto que tantas ganas tengo desde hace millones de latidos. 
(Quiero encontrarme con la suerte y que me de una palmada para ir confiada). 
Pucha. Me tiembla el alma como un papel. A gatas puedo pronunciar palabra. No digas nada, quedate en silencio un rato más. Ojalá bastara con una mirada para transmitirte todo y así ahorrarme el temblor. No te quiero asustar. No quiero yo asustarme aún más. Hagamos bulla, riámonos. Mirá aquél gorrión que salta de rama en rama, qué liviano es su vuelo. 
No preciso más de esta compañía solitaria. Deseo que no hagamos planes, pero juntos. Entrelacemos nuestras vidas y que sea lo que sea. Robame el tiempo. Yo sólo quiero perderme en los senderos de tus ojos y subirme a esta aventura con vos. Ya nada puede doler. Escribamos este nuevo capítulo de a dos. Estoy segura que podemos ser una muralla infinita e inquebrantable, pero sólo si estamos juntos. 
Una sóla cosa puedo prometerte (y por más cursi que suene todo esto no me importa, porque nada me importa a veces) y esta creo es la única promesa que voy a poder cumplir: todo irá fluyendo como una eterna y dulce melodía, perfume de jazmines y tilos en flor y un río de aguas claras y fresquitas con algunos rápidos que sólo podremos sortear remándolos a la par. 





martes, 23 de septiembre de 2014

Pausa

Un llamado trae una noticia inesperada y sorpresiva que nos deja de repente, atónitos. Un silencio largo y frío. Una mirada fija e intensa en los rostros. Un par de ojos que se nublan. Y una incógnita que jamás se resolverá: adónde va la vida cuando se detiene?



Haciendo el amor al sol, al sol de la mañana
en una habitación de hotel
sobre el callejón
donde los pobres hurgan buscando botellas;
haciendo el amor al sol
haciendo el amor junto a una alfombra más roja que nuestra sangre,
haciendo el amor mientras los chicos venden titulares
y Cadillacs,
haciendo el amor junto a una foto de París
y un paquete abierto de Chesterfield,
haciendo el amor mientras otros hombres -pobres idiotas-
trabajan.
Desde aquel momento (hasta ahora…
años, quizá, según otras medidas,
pero en mi recuerdo es sólo una frase reiterada)
hay tantos días
en los que la vida se detiene, frena y se sienta
y espera como un tren en las vías.
Paso por ese hotel a las 8
y a las 5. Hay gatos en los callejones
y botellas y mendigos,
y levanto los ojos hacia la ventana y pienso
ya no sé dónde estás,
y sigo andando y me pregunto adónde
va la vida
cuando se detiene.


(Charles Bukowski )


sábado, 20 de septiembre de 2014


La primavera no nace sino del despojo de todo lo viejo.
Lo que más quiero es desnudarme, cargada de hojas viejas, desnudarme y ver cómo te desnudas;
yo de mis miedos y tu de tus sueños 
que tanto miedo me daban (o me dan)
porque me veía convertida en un soldadito de plomo de un libro que mamá y papá no habían podido escribir para ti, pero que te habías jurado a ti mismo escribir. 
Sin faltas, ni faltas, ni ninguna falta.
Lo que más anhelo es ver que te desnudes, 
que desees tanto como yo, con amorosa renuncia,
despojarte de tus anhelos incumplidos y a punto de cumplirse.
No nací para entrar en tu historia, vine a cambiarte con un beso.
Ardo de deseos de verte quitar tu ropa como la primera vez,
que dejes atrás tu camisa, Europa y Asia, 
tu pantalón y África
Cómo doblabas tu ropa
nada lo tirabas, nada caía con descuido
todo lo apoyabas de tal manera, que quería darte mis ojos y mi alma
para que la llevaras a la cuna con tanta tierra y tanta selva 
y las mujeres de todo el mundo lavando la ropa en un río.
Pero mis ojos estaban en su propia fiesta, 
acariciando tu piel, que despertaba iluminando el cuarto.
*

jueves, 11 de septiembre de 2014

[Hey vida, no dejes de sacudirme como un salero. Te prometo nunca humedecer, y siempre salir y salir de mí. Haré lo posible y lo imposible también. Soy de granaje escurridizo y me deseo eso por siempre. Quiero fluir y seguir agitando el corazón hasta explotar de amor por el amor.]


miércoles, 10 de septiembre de 2014

Te​ extraño porque hice lo posible, lo impensado, y hasta no hice por perder​te, mejor dicho, por tenerte​. No como a una posesión. Tenerte de saberte conmigo, codo a codo. Respirando tranquilos en esa paz que brinda recostarse en un pastito fresco un día de primavera, a mirar el cielo. Poder transmitirte cuánto me importás y que eso sea real y sinceramente correspondido. Pero me envuelve la sensación de que es inalcanzable, como la cumbre de esas montañas que uno ve a lo lejos y a medida que te acercás, se va alejando más y más.
Vivo pensando que alguna noche en la que sufra de insomnio no voy a encontrar canciones, ni poemas, ni abrazos, ni palabras, ni silencios que ​puedan con tu ausencia. Temo que mi certeza se convierta en un pozo y ​me hunda en una noche sin estrellas.
No puedo ​mandarte un mensaje​ y comenzar con un Hola, ni evitar continuar con ​un vacío​ y tácito ​Adiós.
​Y esa sensación de que siempre puede ser la última vez que nos veamos, me desgarra por dentro.​
De tener nuevamente tus ​ojos frente a los míos deberé aprender nuevos trucos para que sonría​s, actuaré de payaso en ocasiones, ​envolveré remolinos de besos para darte, pero no podré convertirme en un disfraz ​de eso que tanto querés -y creo desconocer pero siento que yo no te alcanzo- ​tan sólo por cuidar ​tu corazón. Ser tu cómplice, amiga, amante, compañera.
Me brinda tanto placer cuidar​te, ​estar con vos, compartir silencios, abrazarte (y que me abraces)​pero me es imposible crear eslabones que encadenen nuestros latidos, -o simplemente, no encuentro la forma.

Te extraño porque estás acá, tan cerca de mí. Nunca te fuiste y hace tanto que no te tengo.


viernes, 5 de septiembre de 2014

Uno merece helados en invierno, abrazos públicos de los que hacen olvidar que el mundo existe, cartas de amor, bufandas con olor a perfume y besos infinitos, tardes/noches/días a dúo para perderse buscando a ese otro entre la bruma tibia del cuarto y ahogar la sed en tu piel resplandeciente.

*

jueves, 4 de septiembre de 2014

Tarda en llegar y al final, hay recompensa*

Corría el año 90 cuando empecé a escuchar tu música en un casette que rebobinaba una y otra vez con la bic. 
Más adelante serías cómplice sin saberlo, de que conociera a dos grandes amores que tuve en mi vida y un sinfín de situaciones y momentos en los que me acompañaste (y aún me acompañás). 
No pasa un día -creo- en el que no escuche un tema tuyo. Y ni hablar de las horas y horas que he pasado sacando canciones tuyas en la guitarra, deleitándome y maravillándome con cada acorde, con cada palabra.
Y se me cruzan ahora mismo tantas frases, tantas canciones. Infinidad de enseñanzas.

Lo bueno de esta vida es que, cuando personas como vos se van para ese otro mundo el legado que nos dejan es inconmensurable. Y el extrañar se hace un poco más liviano sabiendo que vas a estar siempre en esa lucecita mágica que es la música, fiel compañera. Que nos abraza y baila a menudo tan dulcemente con nosotros. Que nos encuentra con el corazón vulnerable y el alma desnuda. Que es amor y es sentimiento en el estado más puro.

Gracias pequeño gran ser. Que tengas paz por siempre. 




Amor puro e incondicional*

-"Te amo" - dijo el principito...
-"Yo también te quiero" - dijo la rosa.
-"No es lo mismo" - respondió él...

..."Amar es la confianza plena de que
pase lo que pase vas a estar, 
no porque me debas nada,
no con posesión egoísta, 
sino estar,
en silenciosa compañía.

Amar es saber que no te cambia el tiempo, 
ni las tempestades, ni mis inviernos.

Amar es darte un lugar en mi corazón para que te quedes 
como padre, madre, hermano, hijo, amigo 
y saber que en el tuyo
hay un lugar para mí.

Dar amor no agota el amor, 
por el contrario, lo aumenta. 

La manera de devolver tanto amor, 
es abrir el corazón
y dejarse amar.

-"Ya entendí" - dijo la rosa.
- ¡No lo entiendas, vívelo! - agregó el principito.