Corrientes y la tradicional Florida peatonal... La lluvia danza con fuerza de castigo sobre la gente, quien se defiende como puede, con paraguas a medias sanos, papeles de diario, o el sweater que de apuros manotearon antes de salir de casa...
El semáforo está en complot por unos minutos con los autos que circulan a velocidad considerada por Corrientes, en tanto que los bandos de infantería sobre ambas manos de Florida se van formando lentamente, cada cual cubierto con lo que tiene, y provistos de impaciencia van cerrando el paso de los autos mientras bajan de la vereda a la calle...
Cuando el semáforo dispone el “rojo” para los vehículos, la guerra de infantería se desata cual filas de un ejército del siglo XIX. Abre el semáforo, y salen al ataque... Los paraguas se rozan, las cabezas se esquivan, el ruido del choque se asemeja al acero de una espada que en medio de un desierto se apodera de almas ajenas mientras avanza...
Y nuevamente se dispersan...
Hasta que las casuales tropas se renueven, y el semáforo marque un nuevo inicio de batalla...
En esta lucha no hay ganadores, solamente perdedores...
Perdedores de un ojo por un paraguaso, o perdedores de paciencia por un empujón de atrás...
Cada quien sigue su paso, avanzando como si nada hubiese ocurrido, formando circunstancial y casualmente parte de un bando sin nombre ni bandera, defendiéndose solamente a si mismo.
Ideas, frases, canciones, divagues, delirios, imágenes y cientos de cuestiones que me transcurren a diario mientras viajo en bondi.
martes, 21 de agosto de 2012
miércoles, 15 de agosto de 2012
Amor musical y utópico*
La música me transporta a lugares impensados, me lleva a transitar emociones en los rincones más bonitos del planeta, aún estando aquí, sentada frente a un monitor de pc, nueve horas, en una oficina.
Es increíble, pero me sucede (y es tan tan bonito...)
Creo en la premisa de que uno atrae lo que genera y que si lo creés, lo creás.
Resulta que estaba la semana pasada en Plaza Italia, en medio del caos de colectivos por el paro de subtes, y como siempre iba con mi reproductor de mp3 escuchando a Kevin Johansen, el tema "Picaflor" -delicioso por cierto.
Iba de parada en parada buscando algún colectivo que me acercara a mi casa... de repente miro sin buscar y lo veo a él. Juro que me quedé sin palabras y se me aflojaron las piernas! Sí, muy adolescente, lo sé, y ya tengo 30 primaveras, pero hay cosas que te pueden más allá de cualquier edad cronológica...
Y eso que no era la primera vez que lo veía, de hecho ya nos lo habíamos cruzados años atrás en el Club Eros con mis amigas y hasta incluso nos sacamos una foto, pero verlo así, de repente, de la nada, en el medio de un ruido caótico y mientras lo estaba escuchando en el mp3 fue demasiada.... coincidencia (¿?) No creo en las casualidades, uno crea lo que cree.
Y lo admiro tantísimo que me quedé boquiabierta, sin aire siquiera para decirle "groso, te estoy escuchando y estás enfrente mío!"
Y de estas cosas me llena la vida y me da palmaditas de felicidad.
Groso, si llegaras a leer esto, te admiro, sos un ser con una capacidad artística suprema y además sos hermoso...
*
jueves, 26 de julio de 2012
Au revoir*
Me desaparezco por unos días, como si mi lugar de rutina fuera mi completa vida... desintegro este escenario y escapo a otro estadío, quizás sin ánimos de huír, pero sí con la necesidad de permanecer en un lugar lleno de sosiego, paz y calidez. En brazos de la dulzura, del re-encuentro. Me esperan días completos de nuevos aires, otros paisajes, otras culturas, nuevas personas. Llevo el deseo ferviente de perderme en medio de lo naturalmente bello para que me alimente el corazón que tanto maltrato ha estado recibiendo...
Con el sol de compañero, que se abre paso entre las nubes. Cálido y seguro es saberlo conmigo. Las sombras se disipan ya. Un nuevo camino se abre.
Le sonrío de costado a lo que hoy pasó a ser una foto, un video, un recuerdo, una imágen que grabó mi retina, una anécdota... le puse fin a un par de cuestiones y preparo una sóla mochila, un par de mudas de ropa, y un millón de nuevos latidos.
martes, 24 de julio de 2012
Cosas que pasan para demostrarte que estás vivo
No me gustan los finales abiertos. Tampoco los cierres unilaterales de "algo", ni siquiera de una conversación.
No me gustó tu rechazo, pero reconozco que me lo banco con fortaleza, no es la primera vez que me pasa pero tengo que reconocer que ya estoy más grande y más madura. Antes me desgarraba el alma y ahora sólo me da un poco de tristeza. Suena feo, como resignarse, pero no me resigno. Persisto. Resisto.
Y se me hace TAN difícil pensar una respuesta, qué decirte. Los dedos teclean letras sin que yo siquiera pueda enterarme qué quieren escribir, qué quiero decir... Sinceramente, me había ilusionado un poco con el hecho de volver a vernos. Y ya que estoy sincerándome, también quiero que sepas que en ocasiones necesito de vos. Tanto de las charlas como de las discusiones. Te parecerá loco, pero me pasa. Y es una pena que ni siquiera podamos darnos la oportunidad de tomar un café.
Te putearía por semejante respuesta negativa. Me invaden sentimientos encontrados. Pero me contengo, creo que en parte tenés razón y eso me hace odiarte y paralelamente, querer verte más todavía. Desafiarme a mí misma. Desafiarnos.
Y esas últimas palabras que me hicieron arder los ojos como diamantes filosos que se me encrustaban tras cada sílaba... porqué semejante frase? tan dolorosa... y yo que te quiero tanto... pero hablo de ese amor que no es de enamorados, hablo de un amor que va más allá de todo... debe ser lo más parecido al amor que se tienen los viejitos cuando llegan juntos, de la mano, a los ochenta años.
No me gustó tu rechazo, pero reconozco que me lo banco con fortaleza, no es la primera vez que me pasa pero tengo que reconocer que ya estoy más grande y más madura. Antes me desgarraba el alma y ahora sólo me da un poco de tristeza. Suena feo, como resignarse, pero no me resigno. Persisto. Resisto.
Y se me hace TAN difícil pensar una respuesta, qué decirte. Los dedos teclean letras sin que yo siquiera pueda enterarme qué quieren escribir, qué quiero decir... Sinceramente, me había ilusionado un poco con el hecho de volver a vernos. Y ya que estoy sincerándome, también quiero que sepas que en ocasiones necesito de vos. Tanto de las charlas como de las discusiones. Te parecerá loco, pero me pasa. Y es una pena que ni siquiera podamos darnos la oportunidad de tomar un café.
Te putearía por semejante respuesta negativa. Me invaden sentimientos encontrados. Pero me contengo, creo que en parte tenés razón y eso me hace odiarte y paralelamente, querer verte más todavía. Desafiarme a mí misma. Desafiarnos.
Y esas últimas palabras que me hicieron arder los ojos como diamantes filosos que se me encrustaban tras cada sílaba... porqué semejante frase? tan dolorosa... y yo que te quiero tanto... pero hablo de ese amor que no es de enamorados, hablo de un amor que va más allá de todo... debe ser lo más parecido al amor que se tienen los viejitos cuando llegan juntos, de la mano, a los ochenta años.
viernes, 29 de junio de 2012
Muriendo poco a poco
"Más allá de los cincuenta años empezamos a morirnos poco a poco en otras muertes. Los grandes magos, los chamanes de la juventud parten sucesivamente. A veces ya no pensábamos tanto en ellos, se habían quedado atrás en la historia; other voices, other rooms nos reclamaban. De alguna manera estaban siempre allí, pero como los cuadros que ya no se miran como al principio, los poemas que sólo perfuman vagamente la memoria.
Entonces —cada cual tendrá sus sombras queridas, sus grandes intercesores— llega el día en que el primero de ellos invade horriblemente los diarios y la radio. Tal vez tardaremos en darnos cuenta de que también nuestra muerte ha empezado ese día; yo sí lo supe la noche en que en mitad de una cena alguien aludió indiferente a una noticia de la televisión, en Milly-la-Forêt acababa de morir Jean Cocteau, un pedazo de mí también caía muerto sobre los manteles, entre las frases convencionales.
Los otros han ido siguiendo, siempre del mismo modo, Louis Armstrong, Pablo Picasso, Stravinski, Duke Ellington, y anoche, mientras yo tosía en un hospital de La Habana, anoche en una voz de amigo que me traía hasta la cama el rumor del mundo de afuera, Charles Chaplin. Saldré de este hospital. Saldré curado, eso es seguro, pero por sexta vez un poco menos vivo."
Julio Cortázar.
Julio, tus palabras son siempre para mí más que palabras sentimientos hechos carne... Se me astilla el alma cada vez que muere alguien y con ese alguien también una parte de mí.
Sucede que, en mi caso, ya no es llegando o pasando los cincuenta, diría más bien, arañando los 30 o mejor dicho, pasando los 18...
En esas palabras que re-leo porque necesito sentirlas, y en ese re-pensar y querer agarrar con las manos eso que ya no está, me sacude una angustia por sentir que voy olvidando. Sí. Tengo esa sensación. De que va pasando y pasando el tiempo y otro año más y me siento rara. No estoy triste. Tampoco contenta. Estoy rara. Agridulce.
Y es así, la muerte nos deja ese sabor angustiante e impotente del fraude.... de querer quebrar en mil pedazos el primer vidrio cercano. Y yo siento que ya tengo varias vidrerías que indemnizar.
*
Entonces —cada cual tendrá sus sombras queridas, sus grandes intercesores— llega el día en que el primero de ellos invade horriblemente los diarios y la radio. Tal vez tardaremos en darnos cuenta de que también nuestra muerte ha empezado ese día; yo sí lo supe la noche en que en mitad de una cena alguien aludió indiferente a una noticia de la televisión, en Milly-la-Forêt acababa de morir Jean Cocteau, un pedazo de mí también caía muerto sobre los manteles, entre las frases convencionales.
Los otros han ido siguiendo, siempre del mismo modo, Louis Armstrong, Pablo Picasso, Stravinski, Duke Ellington, y anoche, mientras yo tosía en un hospital de La Habana, anoche en una voz de amigo que me traía hasta la cama el rumor del mundo de afuera, Charles Chaplin. Saldré de este hospital. Saldré curado, eso es seguro, pero por sexta vez un poco menos vivo."
Julio Cortázar.
Julio, tus palabras son siempre para mí más que palabras sentimientos hechos carne... Se me astilla el alma cada vez que muere alguien y con ese alguien también una parte de mí.
Sucede que, en mi caso, ya no es llegando o pasando los cincuenta, diría más bien, arañando los 30 o mejor dicho, pasando los 18...
En esas palabras que re-leo porque necesito sentirlas, y en ese re-pensar y querer agarrar con las manos eso que ya no está, me sacude una angustia por sentir que voy olvidando. Sí. Tengo esa sensación. De que va pasando y pasando el tiempo y otro año más y me siento rara. No estoy triste. Tampoco contenta. Estoy rara. Agridulce.
Y es así, la muerte nos deja ese sabor angustiante e impotente del fraude.... de querer quebrar en mil pedazos el primer vidrio cercano. Y yo siento que ya tengo varias vidrerías que indemnizar.
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jueves, 31 de mayo de 2012
DNI
Ustedes, solitarios por elección, que conocen la diferencia entre estar solos y ser soledosos; que no confunden alegría con multitud ni silencio con no saber expresarse.
Que no dudaron en matar al hastío porque siempre hay cosas por hacer y guardan las nostalgias en frasquitos que destapan cuando necesitan recordar y no para que las tristezas los devore.
Que aprendieron que el amor tiene más que esconder que mostrar, sin que esconder signifique avaricia ni mostrar darse íntegros.
Que blindaron su existir contra la mediocridad buceando en mundos interiores, pero que no oponen resistencia cuando la vida los horada, los quema con los dardos de la realidad.
Que han aprendido a decir no -muy a su pesar- luego de tantos sí desperdiciados.
Que aún pudiendo responder con mentiras a la mentira dijeron la verdad y los crucificaron con sus propias convenciones.
Que saben que poesía puede ser tanto grito o palabra reflexiva a condición de que nazca legítima desde lo verdadero.
Que se niegan a dar a quienes no saben recibir, porque aquellos que sólo esperan dádivas han anulado todo esfuerzo.
Que de tanto apurarse llegaron antes pero mal y de este modo comenzaron a valorizar la espera.
Que se dieron a soñar "sueños posibles" después de dilapidar esfuerzos en sueños irreales.
Que no renunciaron al hombre nuevo por más que otros lo hayan traicionado.
Que entienden que un siglo es sólo una parte de la historia y no toda la historia y que hay que dar un paso atrás para dar dos pasos adelante.
Ustedes, únicamente ustedes, son mis iguales.
Rubén Derlis
martes, 13 de marzo de 2012
Confesiones I
Me gusta leer los nombres de los Glade porque siempre tiran un "Suavidad de algodón", "Corriendo por las praderas", "Amor", "Paraíso Juguetón", "Pradera Mágica", "Pétalos Estampados", "Sorbete de sol" , "Arroyos Cristalinos", y un sinfín de títulos tan bizarros como divertidos...
Lo peor es que por un momento me quedo pensando y me pregunto internamente: cómo catzo huele la Suavidad del Algodón? o Paraíso Juguetón, que me suena más a un sex shop que a una fragancia? o WTF es un el sorbete de sol? y más aún, a qué sabe?
Digo yo, quién es el fuckin´fumón que trabaja en Glade y se encarga de los nombres de los productos? No hay una vacante para ese puesto?
He dicho.
*
Lo peor es que por un momento me quedo pensando y me pregunto internamente: cómo catzo huele la Suavidad del Algodón? o Paraíso Juguetón, que me suena más a un sex shop que a una fragancia? o WTF es un el sorbete de sol? y más aún, a qué sabe?
Digo yo, quién es el fuckin´fumón que trabaja en Glade y se encarga de los nombres de los productos? No hay una vacante para ese puesto?
He dicho.
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lunes, 12 de marzo de 2012
And keep on raining
Un paraguas semi roto, sandalias, un piloto, cartera y una mochila. Es todo lo que llevo hoy.
De pronto alguien se asoma por debajo de mi paraguas -mientras iba por Scalabrini Ortiz, hacia el trabajo- me mira y me dice: "me convidás tu paraguas? puedo ir con vos hasta la esquina?"
No sabía que los paraguas se convidaran, pensé que se "compartían". Pero en fin, fue gracioso oír eso. Sobre todo porque yo iba -como siempre- muy pensativa y romántica, como cada vez que llueve, escribiendo en el aire, adorando cada gotita. Esto me recuerda que una vez vi esos paraguas que son transparentes y pensé lo genial que sería tener uno, dado que no sólo se puede oír el sonido de cada gotita caer contra el paraguas, sino que el hecho de poder verlas, lo convierte en un banquete. (Nota mental: tengo que dejar de ratonear y comprarme uno.)
Por supuesto que no llevé a nadie bajo mi paraguas, aunque debo admitir que fue simpático y me sacó muy tempranamente una sonrisa. Yo iba en mi mundo, caminando como si no existieran las 9am para fichar y como si en general no hubiera tiempo. Disfrutando ese momento con plenitud y escribiendo las notas musicales que me acompañaron durante esas cuadras.
Soy feliz disfrutando los días de lluvia, caminando sin prisa.
*
De pronto alguien se asoma por debajo de mi paraguas -mientras iba por Scalabrini Ortiz, hacia el trabajo- me mira y me dice: "me convidás tu paraguas? puedo ir con vos hasta la esquina?"
No sabía que los paraguas se convidaran, pensé que se "compartían". Pero en fin, fue gracioso oír eso. Sobre todo porque yo iba -como siempre- muy pensativa y romántica, como cada vez que llueve, escribiendo en el aire, adorando cada gotita. Esto me recuerda que una vez vi esos paraguas que son transparentes y pensé lo genial que sería tener uno, dado que no sólo se puede oír el sonido de cada gotita caer contra el paraguas, sino que el hecho de poder verlas, lo convierte en un banquete. (Nota mental: tengo que dejar de ratonear y comprarme uno.)
Por supuesto que no llevé a nadie bajo mi paraguas, aunque debo admitir que fue simpático y me sacó muy tempranamente una sonrisa. Yo iba en mi mundo, caminando como si no existieran las 9am para fichar y como si en general no hubiera tiempo. Disfrutando ese momento con plenitud y escribiendo las notas musicales que me acompañaron durante esas cuadras.
Soy feliz disfrutando los días de lluvia, caminando sin prisa.
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lunes, 5 de marzo de 2012
Piove
Mientras esperaba el 15, observaba caer la lluvia, sentía su aroma...
(un deleite para el espíritu poder contemplarla debajo de un techito)
Llovía con esa bravura que despierta una inmensa noche en el medio de la tarde, desatando truenos a diestra y siniestra.
Adoro respirar la lluvia, el olor a tierra mojada... sobre todo si estoy escuchando canciones del estilo Si Tu N´etais Pas La o Le Parapluie... y llega a la perfección si tengo una taza de café entre mis manos, me encuentro en un sillón, tapada con una manta y un amor a mi lado.
(un deleite para el espíritu poder contemplarla debajo de un techito)
Llovía con esa bravura que despierta una inmensa noche en el medio de la tarde, desatando truenos a diestra y siniestra.
Adoro respirar la lluvia, el olor a tierra mojada... sobre todo si estoy escuchando canciones del estilo Si Tu N´etais Pas La o Le Parapluie... y llega a la perfección si tengo una taza de café entre mis manos, me encuentro en un sillón, tapada con una manta y un amor a mi lado.
Welcome (me) back
Volví a las pistas.
Hace unos años solía llevar conmigo en la cartera un cuaderno Gloria de tapas duras y una pluma. Confieso que encerraba una melancolía nostálgica especial, que de sólo recordarlo, me deleita y me crispa la piel.
Estoy considerando en volver a la compañía de esos dos fieles amigos. Uno de estos días, paso por la librería y me los llevo de paseo.
*
Hace unos años solía llevar conmigo en la cartera un cuaderno Gloria de tapas duras y una pluma. Confieso que encerraba una melancolía nostálgica especial, que de sólo recordarlo, me deleita y me crispa la piel.
Estoy considerando en volver a la compañía de esos dos fieles amigos. Uno de estos días, paso por la librería y me los llevo de paseo.
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