jueves, 27 de noviembre de 2014

¿Adónde va la sal que nace en los ojos?

Tengo la teoría de que cada lágrima surca un camino infinito que termina condensándose y materializándose en un faro que da luz a las almas perdidas en el medio del mar.
Así, agua con agua terminan intrínsecamente relacionadas: alma de agua, lágrimas de sal y faro para las almas que necesitan gotitas de luz en medio del mar de la vida.

*

viernes, 31 de octubre de 2014

Desafinemos un poco nuestras vidas. Arruguemos las sábanas. Desalineemonos entre el pentagrama de olas que trae el mar de cada nuevo día. Construyamos tornados de besos y caricias. Festejemos los ratitos de calma. Perdámonos de la mano en algún callejón bajo un cielito de primavera. Tropecémonos cada tanto con el sabor agridulce de rendirnos, desatando el tiempo, lavando heridas y volviendo a disfrutar del perfume de sentirnos vivos para re-comenzar.

*

domingo, 12 de octubre de 2014

Aproximadamente 50 kilómetros nos separan y aún así continúo conservando intacta en mi memoria táctil, la fibra que compone tu epitelio. Como si la distancia pudiera contabilizarse en las caricias del viento que nos sopla hacia estos lugares tan hermosamente indescriptibles.

Sé que te encantaría tanto como a mí estar acá. Que estés, que estés acá. Bajo este mismo manto azul que titila a los gritos tu nombre.

*

martes, 7 de octubre de 2014

Todo es poesía.
Tu voz, 
tu tos, 
tus manos que digitan charquitos de historias fantásticas.
Una cañita de bambú. 
Y la luna en plenilunio.

Todo es poesía. 
La tibieza de tus manos que preparan el té,
la melodía que surge del embrujo de tus ojos,
esta manta 
y aquél almohadón que conserva tu forma y tu olor.

Todo es poesía.
Los hoyitos en tus mejillas cuando sonreís,
este puñado de recuerdos sin memoria,
los besos infinitos
y el aroma a fruta madura.

Todo es poesía.
Tu andar pausado,
el trazo de mi camino en este cuaderno,
el perfume del Paraíso en septiembre,
y el tiempo que no nos pertenece.

Todo es poesía. 
Las palabras que callan,
los silencios que hablan.
Que te quedes conmigo
O llevarte en mí.

Todo es poesía.
Con vos, 
sin vos
y con tu ausencia tan presente.



*

viernes, 3 de octubre de 2014

Adiós gotas. Adiós.

Yo no sé, mira, es terrible cómo llueve. Llueve todo el tiempo, afuera tupido y gris, aquí contra el balcón con goterones cuajados y duros, que hacen plaf y se aplastan como bofetadas uno detrás de otro, qué hastío. Ahora aparece una gotita en lo alto del marco de la ventana; se queda temblequeando contra el cielo que la triza en mil brillos apagados, va creciendo y se tambalea, ya va a caer y no se cae, todavía no se cae. Está prendida con todas las uñas, no quiere caerse y se la ve que se agarra con los dientes, mientras le crece la barriga; ya es una gotaza que cuelga majestuosa, y de pronto zup, ahí va, plaf, deshecha, nada, una viscosidad en el mármol.

Pero las hay que se suicidan y se entregan enseguida, brotan en el marco y ahí mismo se tiran; me parece ver la vibración del salto, sus piernitas desprendiéndose y el grito que las emborracha en esa nada del caer y aniquilarse. Tristes gotas, redondas inocentes gotas. Adiós gotas. Adiós.


(Julio, siempre Julio)



lunes, 29 de septiembre de 2014

Hagamos bulla, riámonos.

El fuego que desprende el cielo en el atardecer anticipa la noche que quiere ya abrirse camino para aparecer y descubrirte. 
Prometí no nombrarte ni verte pero me fallo a mí misma ante semejante promesa y me aparezco por algún rinconcito lejano tan sólo para contemplar tu risa, el brillo de tu voz, dibujar tu silueta en el aire con los ojos cerrados. 
Compré este vestido nuevo con el afán de colmarlo con el aroma de tus caricias y para que despacito te apropies de cada uno de sus botones. Pienso conservar tus silencios y suspiros entre mis cabellos y dejar marcado a fuego tu perfume en mi piel. 
No quiero más miedos ni dudas, pero desde lo más hondo me nace un temor necesario por decirte esto que tantas ganas tengo desde hace millones de latidos. 
(Quiero encontrarme con la suerte y que me de una palmada para ir confiada). 
Pucha. Me tiembla el alma como un papel. A gatas puedo pronunciar palabra. No digas nada, quedate en silencio un rato más. Ojalá bastara con una mirada para transmitirte todo y así ahorrarme el temblor. No te quiero asustar. No quiero yo asustarme aún más. Hagamos bulla, riámonos. Mirá aquél gorrión que salta de rama en rama, qué liviano es su vuelo. 
No preciso más de esta compañía solitaria. Deseo que no hagamos planes, pero juntos. Entrelacemos nuestras vidas y que sea lo que sea. Robame el tiempo. Yo sólo quiero perderme en los senderos de tus ojos y subirme a esta aventura con vos. Ya nada puede doler. Escribamos este nuevo capítulo de a dos. Estoy segura que podemos ser una muralla infinita e inquebrantable, pero sólo si estamos juntos. 
Una sóla cosa puedo prometerte (y por más cursi que suene todo esto no me importa, porque nada me importa a veces) y esta creo es la única promesa que voy a poder cumplir: todo irá fluyendo como una eterna y dulce melodía, perfume de jazmines y tilos en flor y un río de aguas claras y fresquitas con algunos rápidos que sólo podremos sortear remándolos a la par. 





martes, 23 de septiembre de 2014

Pausa

Un llamado trae una noticia inesperada y sorpresiva que nos deja de repente, atónitos. Un silencio largo y frío. Una mirada fija e intensa en los rostros. Un par de ojos que se nublan. Y una incógnita que jamás se resolverá: adónde va la vida cuando se detiene?



Haciendo el amor al sol, al sol de la mañana
en una habitación de hotel
sobre el callejón
donde los pobres hurgan buscando botellas;
haciendo el amor al sol
haciendo el amor junto a una alfombra más roja que nuestra sangre,
haciendo el amor mientras los chicos venden titulares
y Cadillacs,
haciendo el amor junto a una foto de París
y un paquete abierto de Chesterfield,
haciendo el amor mientras otros hombres -pobres idiotas-
trabajan.
Desde aquel momento (hasta ahora…
años, quizá, según otras medidas,
pero en mi recuerdo es sólo una frase reiterada)
hay tantos días
en los que la vida se detiene, frena y se sienta
y espera como un tren en las vías.
Paso por ese hotel a las 8
y a las 5. Hay gatos en los callejones
y botellas y mendigos,
y levanto los ojos hacia la ventana y pienso
ya no sé dónde estás,
y sigo andando y me pregunto adónde
va la vida
cuando se detiene.


(Charles Bukowski )