lunes, 4 de agosto de 2014

Adónde estaba Dios cuando te fuiste*



Bony. Mamá te puso ese nombre cuando te vio por primera vez allá en el 2002 en el corralito de El portal de las mascotas, porque realmente eras muy bonita. La más bonita de todas. Estabas ahí rodeada de perritos que, como vos, buscaban un hogar, una familia. Se te veía tan desprovista de todo, tan frágil con tus 45 nuevos días, tan indefensa. Tan pequeñita… hermoso pequeño ser.
Nunca voy a olvidar la primera vez que te tuve entre mis brazos. Ese olor a cachorrito que tenías, tu carita. Cabías en una cajita de esas en donde venían los productos de Amodil que por entonces, vendía mamá.
Y viniste a llenar la casa que estaba tan recientemente triste y vacía, con tu luz, tu amor incondicional, tus huellitas de alegría cachorrona.
Y duele tanto este extrañarte, estas ganas de verte y ver el sillón vacío.
¿Quién va a venir a apoyar su carita en mi regazo cuando esté triste, para consolarme y acompañarme? ¿Quién va a venir a recibirme cuando vuelva del trabajo? Y te quedabas esperándome incluso cuando volvía tarde para irnos arriba a dormir juntas a la pieza. ¿Quién va a correr las lagartijas del patio en el verano y matar las cucarachas por mí? ¿Quién va a traerle las chinelas a mamá cuando llegue, para hacerle entender que su lugar era acá con pinchi y con vos?
Quiero que suene el teléfono y vengas corriendo a ladrar para que te de galletitas, y que no me dejes hablar tranquila, que me ladres cuando me siente en el sillón, reclamando atención y caricias.
No sos el recuerdo triste de estas últimas semanas. Sos y fuiste MUCHO, MUCHÍSIMO en mi vida. Un ser de los más importantes que pude haber tenido.
GRACIAS por tu amor incondicional, por estar siempre a nuestro lado, por ser nuestra amiga, familia, fiel compañera. Por tu cuidado, tu vigilia. Porque nos querías por nada y pidiendo absolutamente nada a cambio. Porque nos enseñaste tanto sin hablar, y con tu sóla demostración de amor, compañía y afecto continuo.
Estos días van a ser extremadamente difíciles para mamá, para pinchi y para mí que ya te extrañamos con toda el alma.
Otra parte de mí se fue hoy con tu partida. Y me desgarra el dolor de saber que mañana no vas a venir a despertarme y no voy a volver a verte. 





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