Bony. Mamá te puso ese
nombre cuando te vio por primera vez allá en el 2002 en el corralito de El
portal de las mascotas, porque realmente eras muy bonita. La más bonita de
todas. Estabas ahí rodeada de perritos que, como vos, buscaban un hogar, una
familia. Se te veía tan desprovista de todo, tan frágil con tus 45 nuevos días,
tan indefensa. Tan pequeñita… hermoso pequeño ser.
Nunca voy a olvidar la
primera vez que te tuve entre mis brazos. Ese olor a cachorrito que tenías, tu
carita. Cabías en una cajita de esas en donde venían los productos de Amodil
que por entonces, vendía mamá.
Y viniste a llenar la casa
que estaba tan recientemente triste y vacía, con tu luz, tu amor incondicional,
tus huellitas de alegría cachorrona.
Y duele tanto este
extrañarte, estas ganas de verte y ver el sillón vacío.
¿Quién va a venir a apoyar
su carita en mi regazo cuando esté triste, para consolarme y acompañarme? ¿Quién
va a venir a recibirme cuando vuelva del trabajo? Y te quedabas esperándome
incluso cuando volvía tarde para irnos arriba a dormir juntas a la pieza. ¿Quién
va a correr las lagartijas del patio en el verano y matar las cucarachas por
mí? ¿Quién va a traerle las chinelas a mamá cuando llegue, para hacerle entender
que su lugar era acá con pinchi y con vos?
Quiero que suene el teléfono
y vengas corriendo a ladrar para que te de galletitas, y que no me dejes hablar
tranquila, que me ladres cuando me siente en el sillón, reclamando atención y
caricias.
No sos el recuerdo triste de
estas últimas semanas. Sos y fuiste MUCHO, MUCHÍSIMO en mi vida. Un ser de los más importantes que pude haber tenido.
GRACIAS por tu amor incondicional, por estar siempre a nuestro lado, por ser nuestra amiga, familia, fiel compañera. Por tu cuidado, tu vigilia. Porque nos querías por nada y pidiendo absolutamente nada a cambio. Porque nos enseñaste tanto sin hablar, y con tu sóla demostración de amor, compañía y afecto continuo.
GRACIAS por tu amor incondicional, por estar siempre a nuestro lado, por ser nuestra amiga, familia, fiel compañera. Por tu cuidado, tu vigilia. Porque nos querías por nada y pidiendo absolutamente nada a cambio. Porque nos enseñaste tanto sin hablar, y con tu sóla demostración de amor, compañía y afecto continuo.
Estos días van a ser
extremadamente difíciles para mamá, para pinchi y para mí que ya te extrañamos
con toda el alma.
Otra parte de mí se fue hoy
con tu partida. Y me desgarra el dolor de saber que mañana no vas a venir a
despertarme y no voy a volver a verte.


No hay comentarios:
Publicar un comentario