domingo, 27 de julio de 2014

En una época me hice amiga de los domingos, los disfrutaba de pe a pa. Pero hoy en particular fue el peor domingo en años.

Últimamente un devenir de cuestiones tormentosas no hacen más que angustiarme y hacerme sentir lo peor del mundo. Pero aún así, con estos frentes de tormenta y todo, resisto. No me resigno a pensar que lo que me quede de vida vaya a ser así. Confío en que la frase mereces lo que sueñas lleva vida consigo. Lleva deseos, ilusiones, esperanza, vida.

En las últimas semanas había empezado a vibrar esa lucecita de ilusión y alegría nuevamente. Me levantaba feliz, radiante, sabiendo que estaba ahí, titilando esa ilusión, esa esperanza, esos mensajes renovadores, ese sentir que a alguien le importás.

Y hoy, apenas una semana después de sementajes lindas sensaciones y momentos, todo se diluyó nuevamente. Volver al estado anterior. Sin repuestas, sin explicaciones ni motivo alguno.
Simplemente un vacío y ni siquiera un adiós.

Es tan extraño el comportamiento de los seres humanos... si realmente algunas personas se dieran cuenta de lo simple que soy. De lo que disfruto las pequeñas cosas...  los silencios compartidos, un abrazo, que me arropen cuando hace frío, contemplar una noche de invierno a través de una ventana... leer y sentirme tan en paz....ay tanto más fácil sería todo.

Pero este vacío me angustia... La no palabra, el no diálogo, el desaparecer.
Y más aún en estos momentos, cuando más te necesitaría.

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