La música me transporta a lugares impensados, me lleva a transitar emociones en los rincones más bonitos del planeta, aún estando aquí, sentada frente a un monitor de pc, nueve horas, en una oficina.
Es increíble, pero me sucede (y es tan tan bonito...)
Creo en la premisa de que uno atrae lo que genera y que si lo creés, lo creás.
Resulta que estaba la semana pasada en Plaza Italia, en medio del caos de colectivos por el paro de subtes, y como siempre iba con mi reproductor de mp3 escuchando a Kevin Johansen, el tema "Picaflor" -delicioso por cierto.
Iba de parada en parada buscando algún colectivo que me acercara a mi casa... de repente miro sin buscar y lo veo a él. Juro que me quedé sin palabras y se me aflojaron las piernas! Sí, muy adolescente, lo sé, y ya tengo 30 primaveras, pero hay cosas que te pueden más allá de cualquier edad cronológica...
Y eso que no era la primera vez que lo veía, de hecho ya nos lo habíamos cruzados años atrás en el Club Eros con mis amigas y hasta incluso nos sacamos una foto, pero verlo así, de repente, de la nada, en el medio de un ruido caótico y mientras lo estaba escuchando en el mp3 fue demasiada.... coincidencia (¿?) No creo en las casualidades, uno crea lo que cree.
Y lo admiro tantísimo que me quedé boquiabierta, sin aire siquiera para decirle "groso, te estoy escuchando y estás enfrente mío!"
Y de estas cosas me llena la vida y me da palmaditas de felicidad.
Groso, si llegaras a leer esto, te admiro, sos un ser con una capacidad artística suprema y además sos hermoso...
*

No hay comentarios:
Publicar un comentario